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De 0 a 3.000 € con IA (Parte 1): cómo monté mi Shopify en un día

Parte 1 del diario: cómo monté mi tienda Shopify en un día con IA, de la investigación de mercado con Claude a subir los productos. Ingresos hoy: 0 €.

Por Álvaro Ferrer · 10 de julio de 2026 · 6 min de lectura

Las cosas tienen su ritmo, pero llevar una idea a la práctica casi siempre se atasca en el primer paso. Todo el mundo quiere que la IA le monte un negocio, y la pregunta de verdad no es esa, es cómo sacar adelante el negocio que de verdad encaja contigo. Voy a contarlo tal cual, lo que pensé y lo que hice, paso a paso, sin adornos. Y si quieres, discutimos por dónde seguir: este diario es también para eso. Esta es la primera entrada de De 0 a 3.000 € con IA.

Lo primero no fue la tienda, fue la cabeza

Si vienes de nuevas, el porqué de todo esto lo conté en la entrada 0 del diario. Aquí ya entramos en harina.

El error más común, y el que yo no quería cometer, es montar una tienda a partir de tus gustos o de lo que tú crees que gustará. Suena bien y suele acabar mal, porque una corazonada no la sostiene ningún dato. Sin mercado que la respalde, la ilusión no vende.

Así que empecé por ahí, por decidir qué vender con algo más que intuición. Me apoyé en Claude para la investigación de mercado y montar una primera foto de viabilidad, ordenando ideas, riesgos y ángulos. Su capacidad para procesar y estructurar texto es de lo mejor que hay, y para pensar en voz alta a fondo se nota.

Aquí va mi aviso honesto, el mismo que cuento en el análisis de Claude: la IA es buenísima razonando y ordenando, pero no es una fuente de datos fiable. Las cifras en las que se juega la decisión hay que verificarlas aparte, no fiarse de que suenen seguras. Con eso claro, tras un par de horas de conversación a fondo, salí con una dirección definida. Cuál es, la iré enseñando según avance.

La plataforma: por qué Shopify

Con la dirección clara, tocaba la tienda. Me decidí por Shopify. Tiene su curva, no voy a decir que sea un clic, pero una vez elegido no le di más vueltas: decidido es decidido, y a ejecutar. Dar demasiadas vueltas a la herramienta es otra forma de no empezar. Si tú estás aún en esa decisión, comparo Shopify con WooCommerce y otras en la mejor plataforma para tu tienda.

Vestir la tienda: Canva y un truco con Claude

Para los detalles visuales de los productos tiré de Canva. Tiene material y colores de sobra, y monta las cosas rápido sin ser diseñador. Un truco que me ahorró tiempo: cuando necesitaba un color exacto y no lo encontraba, le preguntaba a Claude el código de ese color y lo metía en Canva. Suena tonto y va de maravilla.

El problema de los materiales: variedad sin líos de licencia

No todo fue fluido. Me preocupaba algo real: que mis imágenes se parecieran a las de todo el mundo, el problema de fondo de tirar siempre del mismo banco. La tentación fácil es tirar de generadores de imágenes gratuitos para ganar variedad, y los miré, pero me frenó lo de siempre: en las herramientas gratis de consumo el permiso comercial no está claro, y estas imágenes van a acabar en una tienda que vende. No me la iba a jugar con la letra pequeña por ahorrarme unos euros. Así que las imágenes que se cuelgan de un producto las hice en Canva, que trae uso comercial claro en todos sus planes y material de sobra para dar variedad sin repetirme. Lo gratis vale para explorar ideas; para vender, licencia clara.

Subir los productos: apóyate en tu mejor herramienta

El último paso del día fue subir los productos. Si eres de perfil poco técnico, como buena parte de quien empieza solo, mi consejo es simple: apóyate en una IA buena de verdad para las dudas, y no en veinte tutoriales sueltos. En mi caso, ya lo habrás notado, Claude ha sido el profesor de la jornada: cada vez que me atascaba, ahí estaba para explicarme el siguiente paso en mis palabras.

Dónde estoy hoy: online y a 0 €

La tienda ya está publicada. Y los ingresos, a día de hoy, son cero. Lo escribo tal cual porque de eso va esto: montar la tienda es el principio, no el final, y aquí no voy a maquillar los números. Publicar la tienda también destapa las preguntas de la trastienda: si hace falta darse de alta de autónomo para vender y cómo cobrar sin sustos, por ejemplo si necesitas una cuenta PayPal Business o te vale con la personal, o qué textos legales necesita la tienda. En la próxima entrada cuento qué pasa cuando empiezo a mover la tienda y a buscar las primeras visitas. Si estás en el mismo punto o vas por delante, cuéntamelo, que este camino se hace mejor comparando notas.